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martes, 20 de octubre de 2009

Treinta y dos planetas aburridos

¡Treinta y dos planetas extrasolares! El ciudadano desprevenido se queda pasmado ante la noticia. ¿Son los primeros que se descubren? ¿Todos de sopetón? ¿Se parecen a la Tierra? Seguramente sí, de lo contrario no sería la gran noticia, se dice el ciudadano desprevenido.

Pues no: ni son los primeros planetas extrasolares que se descubren, ni aparecieron todos de golpe ni se parecen a la Tierra. Lo que se nos presenta como noticia no lo es. Desde luego, la culpa no es del equipo de investigación que descubrió los 32 planetas, sino de los medios, que tienen la manía de presentar la ciencia como si fuera una sucesión de descubrimientos asombrosos y revolucionarios. Ahora bien, la abrumadora mayoría de las investigaciones científicas que se publican en las revistas especializadas (fuente principal de los medios noticiosos) no son ni muy asombrosas ni muy revolucionarias. Para presentarlas con esa perspectiva hay que deformarlas bastante. Por ejemplo, la noticia de esos 32 planetas aburridos viene aderezada en ciertos periódicos mexicanos con comentarios como "este descubrimiento ayudará a entender mejor el universo", que es como no decir nada, porque toda la investigación científica está encaminada a entender mejor el universo, y "este descubrimiento refuerza la hipótesis de que hay muchos planetas habitables en la galaxia", lo que se puede decir de cada uno de los 400 y tantos planetas extrasolares que se han encontrado desde 1995.

El que no sean novedad no significa que no se pueda decir nada interesante acerca de estos planetas. El equipo que los detectó tiene su sede en la Universidad de Ginebra e incluye a Michel Mayor y Didier Queloz, los astrónomos que detectaron los primeros planetas extrasolares hace 14 años. Usando un instrumento montado en el telescopio del Observatorio Europeo del Sur, en Chile, los investigadores analizaron la luz de varias estrellas en busca de huellas de bamboleo. Si una estrella se bambolea, quiere decir que algo muy grande y pesado le gira alrededor, posiblemente un planeta, o varios.

Entre los 32 planetas recién pescados hay más de 20 mucho más grandes que Júpiter (el planeta más grande del Sistema Solar) y sólo unos cuantos de cuatro o cinco veces el tamaño de la Tierra. No hemos encontrado planetas gemelos del nuestro, pero esto se debe a lo que se podría llamar un problema de colador, o de red: si uno pesca con una red de malla gruesa sólo sacará peces grandes. El método del bamboleo (o de la velocidad radial) sólo puede detectar planetas gordos porque no es muy fino (aunque es el que más planetas extrasolares ha rendido hasta la fecha, quizá por ser el primero que se usó). Para pescar planetas del tamaño de la Tierra hace falta un método más preciso.

Tal método existe y se llama "método de los tránsitos". En vez de analizar la luz para extraerle rastros de bamboleo, se examinan las variaciones de brillo microscópicas y periódicas que podrían ser señal de que un objeto opaco y pequeño está pasando frente a la estrella cada cierto tiempo. Es el método que empleará la sonda Kepler, lanzada en marzo de 2009, para detectar planetas terrestres. El Kepler observará la misma región del cielo durante tres años y medio sin parpadear. En el campo visual de la sonda hay cientos de estrellas. Se espera que en ese lapso el aparato detecte muchas variaciones de brillo periódicas. A partir de la intensidad y el periodo de las variaciones se podría inferir muchos datos acerca de los planetas que las provocan.

Y cuando el Kepler detecte un planeta del tamaño de la Tierra, los medios lo anunciarán como la gran noticia...pero entonces sí tendrán razón.