jueves, 7 de mayo de 2009

Noticias atrasadas

Con esto de la influenza nos hemos quedado atrás en noticias de ciencia. He aquí tres...un poco atrasadas.
La primera es de hace unos 2600 años: ¡la Tierra es redonda! (No me digan que ya lo sabían...) Desde esa época los griegos (bueno, ALGUNOS griegos) ya habían observado no sólo que los barcos desaparecen tras el horizonte poco a poco, sino que cuando uno viajaba al norte o al sur las constelaciones cambiaban de posición (en particular la estrella polar, que cuando uno se queda quieto siempre se ve en la misma posición del cielo). También notaron que los eclipses de luna se veían a distintas horas de la noche en lugares distintos (lugares separados en la dirección este-oeste). La conclusión impepinable era que vivimos en la superficie de una esfera. Pero, ¿de qué tamaño?
Adelantemos el reloj (mejor el calendario) unos 200 años. Eratóstenes era un matemático y astrónomo que alguna vez dirigió la famosa Biblioteca de Alejandría. Una vez leyó en alguna parte que en la ciudad de Siena, situada muy lejos al sur de Alejandría, ocurría una cosa insólita al mediodía en el solsticio de verano: las sombras de las columnas de los templos se iban haciendo más pequeñas hasta que desaparecían. En ese momento se podía ver el reflejo del sol en el agua de un pozo profundo: el sol se encontraba en el cenit y sus rayos caían a plomo sobre Siena.
Eratóstenes esperó el siguiente solsticio y comprobó que en Alejandría, al mediodía, las columnas y todo lo demás seguían proyectando una sombra bien definida. ¡Claro! La Tierra es una esfera. Si en Siena los rayos del sol caen a plomo, en Alejandría, situada varios grados de latitud más al norte, los rayos del sol caen inclinados. Es más: la inclinación da exactamente el número de grados de diferencia entre las dos ciudades.
Eratóstenes clavó una vara vertical en el piso, midió la sombra al mediodía del solsticio de verano y dedujo por trigonometría la inclinación de los rayos del sol en Alejandría en ese instante. Obtuvo unos 7 grados.
Luego tuvo una idea de matemático: sencilla pero sutil.
Siete grados es alrededor de la quincuagésima parte de los 360 grados de un círculo completo. Por lo tanto, la distancia entre Siena y Alejandría debía ser la quincuagésima parte del perímetro de la Tierra. Se podía calcular el tamaño de la Tierra midiendo la distancia entre esas dos ciudades.
Eratóstenes contrató un camellero para que la midiera. Obtuvo el equivalente griego  de 800 kilómetros. El perímetro de la Tierra debía ser 50 veces 800 kilómetros, o unos 40,000 kilómetros (muy cercano a la cifra que se acepta hoy). Para medir el mundo sin cinta métrica se necesita pues: un palo, sombras, trigonometría, imaginación y un camellero.
Mil setecientos años después un empresario llamado Cristóbal Colón planeó un súper negociazo: traer riquezas de China, pero no por la ruta acostumbrada (por tierra, recorriendo miles de kilómetros en varios años y pasando por tierras sembradas de peligros), sino por mar, navegando hacia el oeste. La idea se le había ocurrido a Eratóstenes. Se discutió en los blogs de la época (ejem...). El historiador Estrabón lo comentó en un libro. Dice Estrabón que Eratóstenes pensó que se podía ir de Grecia a la India por mar, pero que el océano era tan extenso, que la travesía resultaba imposible.
Colón tuvo la misma idea, pero él quería que sí fuera posible. Como necesitaba financiamiento, preparó una presentación (pero sin PowerPoint) de su proyecto para presentárselo a algún monarca, a ver quién se dejaba. Nadie dudaba de que el proyecto fuera posible  en principio: después de todo, como TODO el mundo sabía (o los astrónomos y matemáticos nada más), la Tierra es una esfera. Lo que hacía falta es que el océano que media entre Europa y China no fuera tan grande, o dicho de otro modo, que la Tierra fuera relativamente pequeña (un pañuelo, parece a veces). Colón encontró muchas cifras distintas, incluyendo la de un tal Eratóstenes, pero como buen comerciante se quedó con la que le convenía: la más pequeña, y así presentó el proyecto, primero al rey de Portugal (que lo mandó a volar) y luego a la reina de España (además de comerciante, Colón era mercenario, como algunos comerciantes de hoy).
Los asesores científicos de la reina dijeron que era una locura, pero no porque pensaran que la Tierra era plana (idea falsa que se sigue  inculcando en las escuelas), sino porque sabían que era demasiado grande.
Pero a la reina le pareció que no tenía mucho que perder. España era el Estados Unidos de la época: un país rico y poderoso. Así que Isabel le dio dinero y barcos a Colón, quién sí tenía mucho que perder: la vida. Y la hubiera perdido sin duda, si no da la casualidad de que entre Europa y China había un pequeño obstáculo.


Disfruten la explicación de mi tío Carl Sagan, papá de los divulgadores:


6 comentarios:

Sergio de Régules dijo...

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Rox dijo...

Me encanta Sagan! si no me equivoco, eso viene en el libro de Cosmos, que me hizo llorar.

Saludos!

Anónimo dijo...

Esta historia de Eratostenes me hace sentirme orgulloso de ese pueblo griego, en la medida que muestran lo mucho que se puede conocer y descubrir cuando hay libertad de pensamiento. Y conste que en ese tiempo habia amenazas a todo su alrededor, no habian derechos humanos, en fin, no florecieron porque fuera un mundo propicio.

Ojala nos cuentes otro dia la historia de la exclamacion ¡Eureka! y el buen arquimides corriendo desnudo por las calles (no era exhibicionista, hasta donde se conoce).

Y no deja, siempre que sale a cuento la mencion, de pesarme mucho el tremendo caudal perdido en el incendio de la biblioteca de Alejandria. ¿cuanto no habrá perdido la humanidad de conocimiento, historia, arte y en general de legado humano, en esas llamas? ¡irreparable, inmensa perdida!

Luis Martin Baltazar Ochoa, Guadalajara, Jalisco

Canicularis dijo...

Sergio, gracias por aclararme la historia de Erastótenes. La historia ya la conocía a grandes razgos pero el método que empleó tan sutil e ingenioso no lo conocía. Un saludo

José María Hdz dijo...

¿Y hoy? ¿Por qué no hubo imagen en la ciencia?
Un saludo.

Sergio de Régules dijo...

Canicularis (una confesión: somos casi tocayos porque mi familia y algunos de mis amigos me dicen Canito y Canis, je je), pues qué bueno que te gustó.

Chema: hoy no hubo porque se colgaron y no cupe. Lo bueno es que así no tengo que trabajar para el jueves, que es el día que más trabajo me cuesta, porque doy clases de 7:30 a 9:10, luego me meto en un Vips a preparar el blog (y a veces hasta el programa desde cero) y luego me voy a Imagen. Ahora me lo podré tomar con calma, que buena falta me hace.