martes, 13 de abril de 2010

No tengas miedo

Como le prometí a mi lector Luis Martín Baltazar Ochoa, he aquí la introducción de mi libro Después del miedo, la ciencia (Editorial Castillo, 2008). Sirva, de paso, para ofrecer a todos una probadita de ese libro y que se animen a conseguirlo para que yo pueda vivir en la opulencia con las regalías...


A los 12 años yo vivía en una calle donde había muchos niños. Todos nos llevábamos bien, pero mi mejor amigo era Rodrigo. Teníamos la misma edad y compartíamos muchos intereses.

Una noche, cuando acababa de oscurecer, Rodrigo me llamó por teléfono. Quería que lo acompañara a la casa de su novia, que se había quedado sola en su casa y estaba oyendo ruidos extraños. La chica tenía mucho miedo y le había llamado a Rodrigo para que revisara la casa. Mi amigo me llamó a mí, supongo que para ayudarlo a pelear en caso de que hubiera ladrones. Como no le teníamos miedo a nada cuando estábamos juntos, fuimos sin demora a socorrer a la dama en peligro.

La casa estaba muy oscura. Nos paramos a escuchar en medio de la sala.

Ruidos.

Cric-crac.

¡CRRRAAAAC!

El susto nos hizo dar un salto.

No sé qué pensaron Rodrigo y su novia. Yo, después del sobresalto, no tardé en entender lo que estaba pasando: eran los ruidos de la casa al empezar a enfriarse. En la escuela me habían dicho que todas las cosas cambian de tamaño con la temperatura. Se hacen más grandes cuando están calientes y se encogen cuando se enfrían. Al ponerse el sol, la estructura de una casa se asienta, se acomoda como si le dolieran las articulaciones. Le truenan los huesos, digamos.

Ésta era la explicación más sencilla y creíble de los ruidos. Era la explicación científica. En cuanto entendí, dejé de tener miedo. Mis amigos también. Por si acaso, Rodrigo y yo revisamos la casa. Todo en orden. No había nada que temer.

Las cosas que no entendemos nos dan miedo. Tal vez por eso los humanos tratamos de entenderlo todo. La ciencia es una forma de entender lo que pasa en la naturaleza, que es la fuente de muchos de nuestros temores. Pero la ciencia sirve para mucho más: cada vez que da una respuesta, abre al mismo tiempo nuevas preguntas y revela secretos ocultos. Los ruidos de aquella casa no se debían a unos ladrones; muy bien, ya no tenemos miedo. ¿A qué se deben? Pues bien, los ruidos, desde el punto de vista científico, cuentan la historia de las entrañas de una casa. Tal vez escuchándolos con atención se podría saber cómo está construida, con qué materiales, dónde tiene fallas la estructura…

Hay cosas mucho más aterradoras que los ruidos que hace una casa al atardecer. También hay cosas mucho más interesantes. En este libro les contaré algunas historias de horror, o más bien historias de acontecimientos y fenómenos que inspiraban horror. También les contaré acerca de las cosas maravillosas que esos fenómenos nos revelaron cuando dejaron de asustarnos. El miedo puede ser buen estímulo para el cerebro. Quién lo diría…

8 comentarios:

José María Hdz dijo...

funcionó tu estrategia de publicidad. sí me dieron ganas de leerlo, y sí me lo voy a comprar. aparte desde hace algunos meses me considero agnóstico. no me gusta negar que exista dios o afirmarlo, pero leyendo acerca de Horus, Krishna, Buda y otros personajes religiosos, más antiguos que Jesus y que compraten muuuuuuchas similitudes, mmm pues tratar de defender a un solo dios porque fue el que me enseñaron a mí, me parece necedad.

Biker dijo...

y como se consigue uno autografiado por el autor?? :D

Luis Martin Baltazar Ochoa dijo...

Estimado Sergio: gracias por tomarte el tiempo de ponernos esta introduccion de tu libro; como dice el buen Jose Maria, dan muchas ganas de leerlo. Fijate que oyendote (leyendote), recuerdo el documental seriado que vimos en televsision en 1980, de Carl Sagan: COSMOS. En el primer capitulo, hace una reflexion que me quedo muy grabada y clarisima: en la antiguedad, lo inexplicable, lo atemorizante, era como una barrera al ser humano, un lastre; los griegos le dieron un nombre, CAOS, pero en contrapartida, a ese universo entendible, ordenado, funcional, le pusieron COSMOS. Ese es el anhelo humano, explicarse las cosas para saber que lo que pasa tiene un por que, y se puede entender, acaso preverlo y finalmente, controlarlo o remediarlo. Sí, el anhelo humano siempre ha sido conocer, conocerlo todo.

De tu anterior comentario, al final de la entrada anterior, dices que el anhelo de conocer, esa vocacion por conocer, se esxpresa en unos religiosamente y en otros cientificamente, pero es el mismo impulso. ASI ES, AMIGO. Y me da gusto que lo que en otros casoss pudiera ser moyivo de pleito hosco o hirientes criticas personales, en tu blog no es sino exposiciones de posturas diferentes, PERO NO ENEMIGAS.

Y como lo mio no es lo concreto, te quiero dejar con una frase de mi Autor favorito, que que crees? tambien dijo algo muy a proposito de esto que platicamos: LA VERDAD LOS HARA LIBRES. ¡Y sí!

Sergio de Régules dijo...

Hola Chema. Bueno, este librito en particular no se trata de religión.
Biker: pues sólo hay que visitar al autor en el edificio de Universum a horas de oficina y el autor te lo autografiará encantado.
Luis Martín: buena reflexión. Para no quedarme sin decir nada, añadiré, maliciosamente: falta que podamos saber la verdad...je, je.

J. Vicente Hernández-Hernández dijo...

En cuanto lo vea, contribuiré a engrosar esas pacas de billetes, que estoy seguro otros divulgadores y escritores de ciencia también tienen y disfrutan... ja¡

Saludos.

Mary García Portugal dijo...

Gracias por esa probadita de libro, me lo voy a comprar, pero también lo quiero autografiado...
Esta historia me recordó a una personita que conozco que relaciona la mayoria de las cosas "extrañas" con todo, menos con una explicación científica... mmmm no estaría mal regalarle este libro.

Saludos.

Sergio de Régules dijo...

J. Vicente: Será como comprarle Windows a Bill Gates, pero gracias, ja, ja, ja.
Mary: Luego de conversar en estas páginas con Luis Martín me doy cuenta de que cada quien se queda con las explicaciones que más le satisfacen, pero no perdemo nada con intentar. Regálale el libro a esa personita y yo con mucho gusto te autografío el tuyo.

Anónimo dijo...

Hola en mi colegio leemos este libro !