martes, 3 de marzo de 2009

¿Exclusividad humana?

La revista electrónica SEED publica un artículo que muestra una de las tendencias más importantes en las ciencias de la mente, desde la neurobiología hasta la psiquiatría.

Para eso la revista presenta la historia de una psiquiatra que examina el caso de un adolescente que, junto con otros de su edad, mató a más de 100 víctimas. La investigadora se asombra porque nunca había sucedido nada parecido en esa comunidad. Luego se entera de que los asesinos, de niños, presenciaron el asesinato de sus propios familiares, tras lo cual los enviaron a vivir a otra comunidad, donde no encontraron adultos del sexo masculino que los guiaran.

La psiquiatra encuentra en esto la explicación del caso —típico de la desintegración social— y recomienda la terapia acostumbrada para los que padecen trastorno de estrés post traumático.

Pero el paciente no es un muchacho, sino un elefante africano.

¿Será posible que la terapia que funciona en las personas le sirva a un elefante? Más aun: ¿será posible que las mentes de los animales funcionen —aunque sea remotamente— como las de las personas?

Al parecer, la respuesta que dan hoy los científicos de la mente es “sí”.

Y pensándolo bien, ¿por qué no? Nuestros organismos funcionan muy parecido a los de otros vertebrados, al grado de que la industria farmacéutica da por sentado que lo que cura a un animal curará a una persona.  ¿Por qué no iban a funcionar igual las mentes de humanos y animales?

Pues porque durante mucho tiempo (casi toda la historia) se dijo que los animales no tienen mente. Aristóteles, en el siglo IV antes de Cristo, definía al ser humano como un “animal racional”. 2400 años después a mí me tocó que me salieran con eso en la escuela.

En el siglo XVII René Descartes consideraba a los animales “autómatas”: que sólo parece que piensan, se entristecen y en general tienen emociones y razonan, pero que en realidad no. Y punto.

Hoy hay cada vez más investigaciones que apuntan fuertemente a borrar esa frontera artificial que siempre nos ha gustado poner entre nosotros y otros animales. Si las ratas se ríen, los pulpos tienen personalidades, las ovejas interpretan las emociones de sus parientes a partir de su expresión facial, los cuervos y los chimpancés se valen de herramientas y los elefantes y los simios pueden sufrir trastorno de estrés post traumático, van quedando pocas funciones de la mente que se puedan declarar exclusivamente humanas.

Las nuevas  técnicas de imagenología del cerebro que permiten ver el cerebro del paciente en acción cuando desempeña distintas actividades están revelando que todos los vertebrados, y algunos invertebrados como los pulpos, comparten con nosotros estructuras biológicas y procesos que en los humanos explican las emociones, la personalidad, la cultura, el lenguaje, el uso de herramientas.

De todas estas investigaciones está surgiendo una imagen de la psique mucho más incluyente, pero la idea todavía les molesta a algunas personas. Hace unos días una lectora de este blog me escribió para contarme cómo le había ido en su lugar de trabajo cuando osó decir que los animales tienen mente. Sus compañeros se burlaron de ella, le repitieron alguna versión del "animal racional" de Aristóteles (una teoría bastante añeja) y se quedaron muy ufanos, con sus mentes súper racionales, pero mal informadas. 

Charles Darwin borró la frontera biológica entre personas y bestias con su teoría de la evolución por selección natural. Luego escribió un libro sobre la expresión de las emociones en los animales que se puede considerar como precursor de estas nuevas ideas. La imagen de la mente que está surgiendo de las nuevas investigaciones tanto psicológicas como neurológicas terminará por borrarles del rostro la sonrisa a los compañeros de mi lectora. Y a los demás, ¿qué cambios en nuestra imagen de nosotros mismos nos traerá este nuevo punto de vista? Si por lo menos algunos animales  “piensan” y “sienten” como nosotros, ¿qué quiere decir ser humano?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Michael Crichton en el libro "Sphere" pone un dialogo muy interesante entre el personaje principal (Norman) y un personaje desconocido dentro de la esfera (que resulta ser él mismo) y dice que la diferencia entre los animales y el hombre es que ellos no tienen la capacidad de imaginar. Eso es lo que nos diferencia (aun) de los animales, la capacidad de crear en la mente la imagen de cómo podrían ser las cosas.
Me intriga pensar sobre qué fue lo que nos dio esa capacidad.

Tambien dice en el libro que "imaginar" es un arma de dos filos, ya que imaginamos lo bueno pero tambien lo malo. Y tenemos la capacidad de hacer que suceda aquello que imaginamos.
Cuando pienso en todo lo malo que puede llegar a hacer el hombre, me viene a la mente que tal vez no seamos animales racionales, como decía Aristóteles.
Saludos

Jose Maria Hernandez

Anónimo dijo...

Sergio, será coincidencia, pero en este nuevo comentario tuyo ENCUENTRO DE NUEVO una reflexion cientifica, que a la vez proyecta una muy ineteresante e inquietante reflexion moral.

Yo diría, que lo que nos pone nerviosos es el concepto de PERSONA. ¿este ser es inteligente, tiene raciocinio y es conciente de su propia existencia? PARA MI CUMPLE ENTONCES CON LOS REQUISITOS PARA SER RECONOCIDO COMO PERSONA. Ya no solo habria un generico "persona", sino que deberia decirse, en nuestro caso, "persona humana" una especie de definciion taxonomica que nos especifique como uno de lso tipos de persona...

Otro punto algido ¿por que es inmoral hacer uso de personas para experimentos cientificos? porque son mas, valen mas, que organismos inferiores... ¿y si los chimpances son personas, se podra seguir experimentando con ellos? ¿por que es de PESIMO GUSTO comer carne de delfin? ¿en el fondo, ya los hemos reconocido como seres inteligentes (personas)?

Una ultima, en el mismo camino: ¿se puede ser persona y no tener derechos como las otras personas? ¿se peude ser persona siendo elefante, y no tener derecho a que los humanos no invadan tieras y ASESINEN a otros elefantes? matar a un animal le llamamos CACERIA... ¿matar a una persona, una persona no humana, ACASO NO ES ASESINATO?

Las implicaciones morales me parecen ENORMES, pues creo sinceramente que si se demuestra la inteligencia en algunas especies, eso las dota (¿que les faltaria si no?) de la dignidad inherente de lo que llamamos PERSONA. La persona tiene DERECHOS. ¿nos atreveremos a hacer justicia y actuar en consecuencia, reconociendo derechos a quien, gustenos o no, DEMUESTRE SER PERSONA?

...inquietante, inquietante. Ultima ¿la inteligencia se limita solo a cerebros de carbono (biologicos) o puede venir de cerebros de silicio?... y ya no le sigo.

Luis Martin Baltazar Ochoia, Guadalajara, Jalisco

MARTÍN BONFIL OLIVERA dijo...

Con la buena noticia de que la excelente SEED no sólo es una revista electrónica: es también una revista en papel que hoy, afortunadamente, ¡puede conseguirse en Sanborn's! Corran a comprarla, es una delicia.

MZM dijo...

En una charla de sobremesa, durante la boda de una prima, un amigo de la familia me contó la historia de un experimento que hicieron con cerdos. Resulta que solo daban de comer a los animales si lograban mover una pelota de una zona a otra en el interior de un aro o círculo. Cuando la pelota era ligera, los cerdos podìan hacer la tarea sin ningùn problema.
Mas adelante los investigadores cambiaron la pelota por una mucho màs pesada, la cual ya no podía ser movida por los animales.
Al ver que ya no podìa mover la pelota, el cerdo entonces lo que hizo fue mover el aro y llevarlo hasta donde estaba la pelota. Cumplió así con la tarea.
Esta historia me dejó con la boca abierta.

En este relato Sergio nos muestras un argumento más para respetar a la vida, en cualaquiera de sus manifestaciones.

Anónimo dijo...

200 años después y sin Darwin, y seguimos creyendo en dios. MAS CIENCIA, MENOS FE.

Anónimo dijo...

Para Anonimo, esa aparente incopatibilidad entre creer en Dios y la ciencia, NO ES REAL.

En ninguna parte, en ningun momento del conocimiento cientifico, ni se aspira a demostrar segun eso la inexistancia de Dios.

Esa falsa polemica es solo el reflejo de ALGO MAS que trae dentro de si la persona que lo dice.

Luis Martin Baltazar Ochoa, Guadalajara, Jalisco

Anónimo dijo...

Algo mas?.. Dentro?..Ciencia y fe juntos?...¿La ciencia no aspira a demostrar la inexistencia de dios? Estoy de acuerdo contigo. La ciencia aspira a la verdad. La falta de evidencias demuestra la muy problable inexistencia de dios, la religión por otra parte si aspira a derribar ciencia, levantar muros, imponer dogmas, rechazar la evolución, imponer al creacionismo como punto de partida del ser. Vamos!! Que falacia!! Dile a Richard Dawkins, dile Dennet que traen aparentemente dentro ellos, ¿Yo que traigo dentro? No necesitamos de un ser omnisciente impuesto mas de medio siglo, vamos ni siquiera es "nuestro dios" si asi puede llamarse, por cierto Luis. ¿En que dios crees?..¿Son el miso dios el que viene en tu biblia y el de tus raices indigenas? ¿Se conjugaron al momento del mestizaje?...mmm!!..Este anonimo se llama Guillermo Olea

Anónimo dijo...

Estimado Guillermo Olea:

Espero nos disculpe a ambos el buen Sergio de regules, por usar este foro para intercambiar nuestras opiniones.

Si me permites, en esta respuesta finalizo yo de mi parte nuestro intercambio y haria votos en que no subiera a mayor nivel esto qu planteamos. Creo que hasta aqui donde vamos, aun es un intercambio de ideas, si bien diferentes, aun asi RESPETUOSO.

¿En que Dios creo, en el "impuesto", en el de mis raices indigenas? la respuesta, una vez conocida, es TAN FACIL. Solo hay uno, un Dios, lo que pasa es que unos pueblos lo conocen, otros aspiran a conocerlo y yerran en su aspiracion, otros no lo conocen de plano y a otros de plano les vale...

Es como tantas otras cosas, QUE EXISTEN sin la menor preocupacion ni cuidado si nosotros como humanos lo reconocemos o conocemos.

Pero TE ENTIENDO, y creeme que acepto tu DERECHO a no creer. Es cosa personal. Yo creo, tu no y asi es como debe ser, si asi lo queremos ambos. Y si decidimos cambiar, TAMBIEN ESTARÁ BIEN.

Un saludo para ti, Guillermo.

Luis Martin Baltazar Ochoa, Guadalajara, Jalisco