martes, 2 de junio de 2009

El rabo entre las patas

Mi perrita Camila gimotea, baja los ojos y anda con el rabo entre las patas cuando descubrimos que por buscar algo de comer desparramó la basura, o cuando le levantamos la voz por haber hecho alguna otra trastada. Estos signos sugieren que Camila  sabe que se portó mal y que preferiría no haber hecho lo que hizo: es decir, que se arrepiente. "Me equivoqué. Lo reconozco. ¡Piedad!", dicen sus ojos tristes.

¿Está arrepentida de verdad? ¿Siente la emoción que nosotros llamamos arrepentimiento, o es su conducta sólo una señal que entre los perros salvajes del pasado remoto ayudaba a lubricar las relaciones sociales en la manada?

En el siglo XVII, y hasta principios del XX por lo menos, los filósofos y los científicos pensaban que los animales son autómatas (aunque Darwin, en el XIX, escribió un tratado sobre la expresión de las emociones en los animales). Su comportamiento, por lo tanto, no era resultado de la reflexión y la voluntad, sino la respuesta de una especie de máquina. Era una postura cautelosa, digna de alabanza: después de todo, en muchos otros ámbitos de la ciencia hemos aprendido con dolor que lo que parece no necesariamente es. Con las señales de arrepentimiento de los animales podría ser lo mismo. Con todo, creo que la idea también tiene mucho del clásico prejuicio humano: somos el pináculo de la creación y por lo tanto nos distinguimos de los otros animales; pero ¿en qué?

Aristóteles, en el siglo IV a. C. tuvo la ocurrencia de afirmar que las personas somos los únicos animales racionales. Así, si un animal de otra especie da muestras de previsión, deliberación o arrepentimiento no hay que tomárselo en serio. Como no es un "animal racional", la única posibilidad es que esté programado para reaccionar así, pero sin las emociones que acompañan estos estados mentales.

A principios del siglo XX  un investigador estadounidense hizo experimentos con simios para ver si eran capaces de indignarse. Más recientemente, los primatólogos Frans de Waal y Sara Brosnan extendieron esos experimentos y encontraron que sí: un simio acostumbrado a recibir una recompensa muy apreciada daba muestras de rabia al recibir una menor, sobre todo cuando su compañero de jaula obtenía el premio acostumbrado. El animal vejado incluso llegaba a arrojarles a la cara la recompensa a sus cuidadores. (Ver en este blog la entrada "¡Toma tu asqueroso pepino!")

En el número del 15 de mayo de la revista Science Benjamin Hayden, John Pearson y Michael Platt, de la Universidad Duke de Durham, Reino Unido, llevaron la investigación de las emociones de los animales un paso más allá de la simple observación del comportamiento: examinaron el cerebro de unos chimpancés mientras les ponían una prueba. La prueba consistía en buscar una recompensa escondida. Cuando el simio levantaba la caja que no era y le mostraban la que sí, en su cerebro aparecían señales que, según estos investigadores, pueden interpretarse como el equivalente simiesco de "¡Chin, la regué!" (que, traducido del mexicano, significa: "¡Demonios! ¡Me equivoqué!"). Dice Michael Platt que los monos reaccionaron cambiando de estrategia en la siguiente prueba, igual que nosotros cuando vemos que nuestras acciones fallan.

En un zoológico un tigre joven arrancó unos arbolitos que la administración había mandado plantar. Al llegar su cuidador, el animal se tapó los ojos con las patas. Y en otro zoológico, unas hembras chimpancé se robaron el equipo y la pintura de los encargados de pintar unas rejas. Los animales se calaron unos guantes y pintaron a sus crías de blanco. Sus cuidadores se pusieron hechos unos basiliscos, tras lo cual las madres chimpancé desaparecieron y al poco rato regresaron con sus crías bien limpias.

La indignación y el arrepentimiento, al parecer, están presentes en algunas especies. ¿Qué otras habilidades relacionadas con una mente más o menos racional tienen los animales?

Se ha observado en los chimpancés comportamientos que antes hubiéramos creído exclusivamente humanos. En estado silvestre estos monos hacen alianzas, se traicionan, cabildean y emprenden guerras contra grupos vecinos. El parecido con los partidos políticos mexicanos (y supongo que de otros países) es asombroso, y no es casualidad: los políticos y los monos están emparentados por descender de un ancestro común que vivió hace unos seis millones de años. Las cosas no han cambiado tanto en ese lapso y cabe espera que las especies se parezcan en forma y en comportamiento.

La imagen de los animales está cambiando. Hoy cada vez se hace más insostenible la postura de Aristóteles, y en general la idea de que sólo las personas razonan, sienten emociones y son capaces de crear. 

4 comentarios:

José María Hdz dijo...

Hola Sergio, hace algunos años, o tal vez fue el año pasado, me enteré por las noticias (no se si fue radio, televisión o periódico) que encontraron en algun lugar del mundo una especie de simios que estaban construyendo herramientas (o más bien armas) para defenderse y cazar, si no me equivoco, y que esto era algo preocupante, no entiendo por qué, digo yo se que quiere decir que una especie esta desarrollandose como nosotros y puede llegar a ser un "problema" con lo pacificos que somos los humanos, pero bueno eso seria en muchiiiisimo tiempo y nadie, ni los que hicieron el descubrimiento, ni los que escribieron la nota ni los que la leimos, vamos a estar aqui para cuando suceda algun evento importante.
Y bueno recordé esa nota cuando lei tu blog, me pareció muy muy interesante. Pero sigo pensando que los humanos si tenemos algo muy especial (jaja, mamá cuervo) no se por qué me cuesta mucho compararme con simios y otros animales.

Saludos.
PD: Oye Sergio, no he podido escuchar tu programa desde hace dos semanas porque me pusieorn turno de noche, y a las 10 30 de la mañana estoy profundamente dormido. ¿No le podrás preguntar a Pedro Ferris si te puede pasar una grabación del programa para que tal vez la subas aqui, y poder escucharla? Ya se que lo que está en el blog es lo mismo que dicen ene l programa pero siempre discuten ideas muy interesantes y hacen preguntas y comentarios que noe stan aqui, y me da mucho coraje no poder escuhcar el progrema. Tal vez pida mucho, pero no pierdo nada intentando jaja.

Saludos otra vez.

Anónimo dijo...

Hay dos tipos de seres humanos:
- Los que piensan que los perros no son inteligentes
- Y los que son dueños de un perro

Luis Martin Baltazar Ochoa (bueno, no digo que la frase es mia, jaja, solo pongo mi nombre por costumbre al final del comentario, de manera convenientemente inductiva al error)

José María Hdz dijo...

buuuuu hoy no hubo imagen en la ciecniaaa!! y eso que me levanté temprano para escuchar la radio, y nada.

Mario A. Mora Lara dijo...

de repente como que los animales son mas sensibles que algunos de dos patas que andan por ahi jeje

por otro lado, me uno a la petición de José María, ya pon un podcast!!! de repente por la chamba no te puedo escuchar (se les ocurre organizar junta a la hora de tu capsula, son unos inconcientes), hace ya un buen rato cuando todo el equipo de la UNAM participaba en el noticiero les mande un correo con esa petición, tu di a quien tenemos que saturar de correos para que nos hagan caso

saludos