martes, 3 de junio de 2008

Forster, el visionario

Mensaje del autor: bienvenidos a la época post-Imagen, que bien puede ser sólo un interregnum. Este blog no se acaba. The show must go on.

Corría la época feliz en que los presidentes de Estados Unidos sólo fastidiaban al mundo con escándalos sexuales que no le hacían daño a nadie. En un rapto de impudicia, el vicepresidente Al Gore se declaró inventor de la worldwide web. Falso. La www la inventó en los años 80 Tim Berners Lee, experto en informática que trabajaba en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares; y la red mundial de comunicaciones de la que la www forma parte fue creada a su vez en los años 70 por militares estadounidenses.
Pero la idea de una red mundial de comunicaciones tiene un precursor más antiguo e insospechado. Se llama E. M. Forster, nació en Londres en 1879 y no fue militar ni inventor, sino escritor.
Forster es autor de célebres novelas luego convertidas en películas como Una habitación con vistas y Pasaje a la India. Su lado cuentístico es menos conocido, pero inmerecidamente. Tengo una colección de cuentos de Forster que van desde la fantasía típicamente inglesa con hadas y dioses griegos que aparecen en la campiña italiana hasta la ciencia ficción.
“Imagínense, si pueden, un cuarto pequeño de forma hexagonal como las celdas de un panal”, escribe Forster al principio de “The Machine Stops” (“La máquina se detiene”). Sigue el cuento:

Aunque no hay ventanas ni lámparas, la habitación está bañada en un suave resplandor. No hay instrumentos musicales, pero el cuarto está lleno de sonidos melodiosos. En el centro hay un sillón, junto a éste una mesa de lectura. En el sillón está sentado un bulto de carne envuelto en frazadas –una mujer de cara blancuzca como un hongo. A ella le pertenece el cuarto [E. M. Forster, Collected short stories, p. 109].

Las personas viven bajo tierra, cada individuo en un cuarto hexagonal del que no sale casi nunca. Se supone que la superficie del planeta ya no es habitable, aunque el autor no explica por qué. Al lector poco curioso la situación que se narra en “La máquina se detiene” le puede parecer poco original —¿no ha sido tema de muchísimos cuentos y películas?— pero la apreciación cambia cuando uno se entera de que Forster escribió este cuento en 1909, mucho antes de las explosiones nucleares, las guerras mundiales y el calentamiento global.
Las celdas hexagonales que sirven de casa a las personas están equipadas con todas las comodidades: luz al gusto, agua caliente y fría, una cama que se guarda automáticamente cuando el ocupante está despierto, un aparato que produce alimentos y medicinas según se requieran… Pero lo más interesante del mundo de Forster es el modo de comunicarse los humanos.

Se oyó sonar un timbre.
La mujer pulsó un botón y la música cesó.
“Supongo que tendré que ver quién es”, pensó, tras lo cual puso el sillón en movimiento. El sillón, lo mismo que la música, estaba operado por máquinas, y la trasladó al otro lado de la habitación, donde el timbre seguía sonando con insistencia.
—¿Quién es? —dijo.
Hablaba con irritación porque la habían interrumpido varias veces desde que empezó la música. Conocía a varios miles de personas; en ciertos aspectos las relaciones humanas habían avanzado muchísimo.
Pero al oír la voz de la otra persona por el auricular sonrió y la cara blanca se le llenó de arrugas. Dijo:
—Está bien. Hablemos. Me aislaré. No creo que suceda nada importante en los próximos cinco minutos... porque te puedo conceder cinco minutos completos, Kuno. Luego tengo que impartir mi conferencia “La música durante el periodo australiano” [p. 109].


El sistema de comunicaciones le permite al ocupante de la celda oír música, leer, enterarse de las noticias, hablar con otras personas, verlas en una pantalla, impartir conferencias y asistir a las de otros sin salir de su celda. ¿Les suena conocido?
A Forster no se le escapa que tal prontitud para satisfacer las necesidades de las personas puede conducir a una malsana impaciencia generalizada:

Pulsó el botón de aislamiento para que nadie más pudiera llamarle. Luego tocó el aparato de luz y el cuartito se oscureció.
—¡Date prisa! —dijo la mujer, otra vez con irritación—. Date prisa, Kuno, que estoy aquí a oscuras, perdiendo el tiempo.
Pero aún transcurrieron quince segundos hasta que la placa redonda que tenía en las manos empezara a emitir luz. Un tenue resplandor azul surcó la pantalla, luego se ensombreció hasta ponerse violeta, y entonces la mujer vio la imagen de su hijo, que vivía al otro lado de la Tierra, y él la veía a ella.
—Kuno, qué lento eres [p. 110].

Tampoco deja de ver Forster que la tecnología convertida en magia puede inspirar una reverencia religiosa inadecuada:

—Te he llamado otras veces, madre, pero siempre estabas ocupada o aislada. Tengo una cosa importante que contarte.
—¿Qué cosa? ¿Por qué no me la enviaste por correo neumático?
—Porque estas cosas prefiero decirlas. Quiero...
—¿Sí?
—Quiero que vengas a verme.
Vashti observó la cara del otro en la placa azul.
—¡Te estoy viendo! —exclamó—. ¿Qué más quieres?
—Quiero verte, pero no por medio de la Máquina —dijo Kuno—. Quiero hablar contigo, pero sin la engorrosa Máquina.
—¡Calla! —dijo su madre—. No debes hablar mal de la Máquina.
—¿Por qué no?
—Porque no se debe.
—Te expresas como si un dios hubiera construido la Máquina. Hasta creo que le rezas cuando te sientes descontenta. Fueron hombres los que la construyeron, no lo olvides [p. 110].


Para desgracia de Al Gore y todos los que se creen padres de una idea, no se puede ser precursor absoluto. Siempre hay alguien que ideó lo mismo antes que nosotros. ¿Quién habrá ideado estas cosas antes que Forster? ¿Y antes?…¿y antes?

12 comentarios:

Sergio de Régules dijo...

Bienvenidos a la época post-Imagen (que bien puede ser sólo un interregnum). Pueden dejar un comentario anónimo sin necesidad de estar inscritos a Google/Blogger eligiendo "anónimo" debajo de "Elegir una identidad"

Anónimo dijo...

¡¡¿Queeeeé?!! ¿Ya no vas a estar en Imagen? ¿Los viernes? ¿Cómo?..¿Porqué?-....

Sergio de Régules dijo...

Explico: la colaboración entre Imagen y UNAM era un acuerdo con el rector de la Fuente (a ver, otra vez: con el rector DE LA UNAM, Juan Ramón de la Fuente. Sí. Eso.). Como de la Fuente ya no es rector, Imagen ya no estaba obligada a conservarnos y por fin decidieron cancelar Imagen en la Ciencia. La buena noticia es que a lo mejor me dan dos días a mí, ya en plan independiente. Veremos.

Anónimo dijo...

Sergio a quién le podemos escribir además de Pedro Ferriz, para apoyar imágen en la ciencia. Es la única parte del programa que nos alegra el día ya que hasta los deportes a veces nos deprimen. Gracias de todos modos por seguir con el blog y estoy seguro de que entrarán en razón y nada más avísanos que dos días te vamos a poder escuchar. Saludos
José Felipe

Anónimo dijo...

Sergio, mi nombre es Luis Martin Baltazar Ochoa, lamento, imagino al igual que muchos, no haber entrado antes a tu blog, pues en apariencia pareciera que no tienes tanta gente leyendote Y ESTOY SEGURO QUE NO ES ASI. Es mas, podria apostar que tienes un gran publico lector. Mi problema en lo personal, no se, sera que no le hayé el modo de inscribirme en gogle/blogger... -------------------------------------------------- Lo segundo que me pesa, es que no estes aqui para disfrutar tus escritos, o en Imagen. NO ESTOY DE ACUERDO y deben reconsiderar esta postura en Imagen. ---------------------------------------------------- El amor a la ciencia, al descubrimiento, hace que seamos menos "burros" como decian a ratos de Kant... YO DESEO Y SE QUE ASI SERA, SEGUIRTE LEYENDO Y OYENDO, COMO DEBE SER, CADA SEMANA

Anónimo dijo...

Que quiten a Harfush (o como se escriba) y que regresen a Sergio. ¡¡Huelga!! ¡¡Huelga!!.

Sergio de Régules dijo...

Queridos lectores y amigos: Creo que no esto no se ha acabado. Puede ser que Imagen invite a algunos de los colaboradores de Imagen en la Ciencia a volver, en otros términos. Hasta puede ser que a mí me toquen más días.
No está de más que le escriban a Ferriz, aunque yo sé que a él no necesito convencerlo (ya está convencido). Mientras tanto, seguiré llenando el blog. Gracias a todos por sus muestras de solidaridad y aprecio.

Anónimo dijo...

Sergio, pues yo ya mandé mi correo a Pedro, espero que reconsideren y vuelvas porque como dijo bien otro lector, es la única parte del programa que nos alegra el día y yo agregaría también, la imaginación.

Mucho ánimo! (aunque ese animo es más para mi porque me cayó como balde de agua helada esta noticia)

Fernando Bremer

p.d. Gracias por seguir escribiendo blogs aqui!

Mario A. Mora Lara dijo...

que tal Sergio

que mala noticia nos das con eso de que ya nos estan por el momento en Imagen. Actualmente por trabajo ando en Tijuana y no he podido escuchar el programa por la diferencia de horario.

estoy seguro que pronto llegaran a un nuevo acuerdo y los escucharemos de nuevo, muchas gracias por mantenernos en contacto por este medio

Federico dijo...

Hola Sergio. Pues esperemos que al cerrar una puerta se abran muchas más. Debo decir felicidades por el ciclo que cierras en Imagen, no porque se acaba, sino porque siempre fue una de las mejores secciones en el noticiero matutino, agradablemente enriquecedor. Al cerrarlo bien se abren nuevas posibilidades.
Afortunadamente el internet es un refugio que permite la comunicación e interacción. Y pues aquí estamos, leyéndote y apoyándote. En hora buena.

Anónimo dijo...

Donde puedo encontrarlo a este cuento en español? marmor_marcelo@yahoo.com
Es para mi novia, ella esta en el hospital y quiero llevarle algo de material de lectura.

Cul dijo...

Ediciones El Salmón acaba de publicar por primera vez en castellano "La Máquina se para", con una muy buena traducción.

https://edicioneselsalmon.com/2016/10/18/la-maquina-se-para/